
Miradas de Camerún. Viajar a Camerún. Colaborar en proyectos en Camerún. Vivir Camerún desde dentro


Mujeres badgeli tocando en caña de bambú.
Uno de mis grandes intereses en Camerún era visitar sus selvas y a los habitantes que les acogen, conocer a los badgeli, a los baka, ambos etnias pigmeos. Conocer su problemática, la salida obligatoria de la selva, la pérdida en parte de sus tradiciones, de su modo de vida, conocerlos y participar en su recuperación, cooperar en proyectos que les ayuden a recuperar su lugar, que mejoren sus condiciones de vida.
La etnia badgeli es una etnia pigmea, pero no esperemos encontrar hombres y mujeres demasiado pequeños, tienen 1,40-1,45 m de altura aproximadamente, a mi no me sorprende su altura y no es lo que más llama mi atención. Por el contrario, llama la atención la timidez que muestran en un principio. Se llaman también bakola o babinga, y hablan una antigua lengua bantú. Como todos los pueblos indígenas del planeta, veneran a la naturaleza, son habilidosos y grandes conocedores de la misma, y aunque los badgeli viven la mayoría cerca de las aldeas bantú, siguen haciendo incursiones en la selva para proveerse de lo que necesitan, caza y recolección. Y gracias a esta forma nueva de viajar, conviviendo con las comunidades locales, puedes pasar con ellos unas horas agradables.
Ellos tocan y cantan, puedes sentarte a su lado, hablar con ellos, compartir comida, puedes compartir sus instrumentos, danzar con ellos, incluso dormir en la selva.


Cerca del Área Forestal de Lokoundjé-Nyong, hay otras muchas zonas que visitar, no dejes nunca de ir al litoral, a las playas vírgenes de la costa, verás zonas con suciedad y restos que arrastran las olas a las playas, pero esto no debe enturbiar otros valores que encuentras en las poblaciones locales: hospitalidad, amabilidad y alegría. Las mujeres cocinan en fuegos en el suelo de estancias de tierra, el pescado a la brasa es la especialidad de esta zona costera, acompañado siempre por bananas fritas o cocidas. El océano tiene una gran fuerza, puedes bañarte en sus aguas, los pescadores salen a faenar en amplias canoas que construyen ellos mismos, las olas les tambalean, la vida de la aldea continua con tu presencia. De noche compartes casa con una familia local, te ceden camas o habitaciones con gran generosidad, les alegra que aceptes sus regalos, el intercambio es gratificante para ambas partes. En estos encuentros te sientes más viajero que turista, la gente de las aldeas que yo recorrí no me ofrecieron lujo, ni excesos, pero tuve la sensación de estar viviendo Camerún desde dentro.

Puedo decidir entre varias posibilidades, una de ellas es tener raíces tabulares, estas raíces se extienden horizontalmente, de modo que me sirven de contrafuertes para poder seguir creciendo para alcanzar la luz tan deseada.
dentro de estas raíces puedes esconderte si te persigue un elefante, si el elefante aún así se acerca, le cortas la trompa. Y es que en las selvas de Camerún, como veremos en la Reserva del Dja, se encuentra una importante fauna, entre ella, los grandes elefantes africanos, panteras, muchas aves, insectos sobre todo coleópteros, y también primates.
En el camino, a veces, te encuentras con pequeños ríos que tienes que atravesar, los habitantes de la selva han construido puentes de estructuras diferentes, éste tiene varios troncos juntos, otras veces, se trata de un sólo tronco grueso, otras, debido a la lluvia tan abundante en la estación húmeda, es mejor atravesar el río por el agua, ya que los troncos se hacen demasiado resbaladizos. Siempre te fías de tu guía, pero el riesgo existe. Eso hace aún más interesante la selva.
Mira, ¿y ésta planta? ¿la conoces?. Es un helecho epífito muy común en los viveros, el Asplenium nidus, "nido de ave", ¿por qué se llama así?. Al ser epífito y vivir sobre otras plantas necesita proporcionarse su propio sustrato, el cual acumula en el centro de la roseta de frondes, a base de detritos del entorno, formando una especie de nido. Esta es otra manera de alcanzar la luz, vivir sobre otras plantas. A veces, los epífitos que soporta un árbol le supone un peso tan elevado, que algunos tienen estrategias asombrosas para librarse de ellos. Una puede ser que cada cierto tiempo los árboles pierden su fina corteza, que cae en capas, con ellas, los epífitos; otras, se asocian con insectos que atacan a los epífitos. Cada uno tiene que buscarse sus propios medios para sobrevivir en un medio con tanta competencia.
Encuentras a personas que trabajan allí, a voluntarios, a emprendedores de ONGs que realizan una labor fantástica y siempre necesaria. Así, conozco a Carol Kroon, fundadora de la ONG Kirabo, esta es una de sus fotos, las horas de dedicación a África de todo el equipo es para elogiar, pero siempre se necesita más, ¿Quieres colaborar? Tienes muchas maneras de hacerlo:
Un día encontré la guía "Rumbo a Camerún" de Joan Riera, él me ofrecía, además de la estupenda información que recoge en su guía, la oportunidad de poder comunicarme con él; para un primer contacto, escogí la vía e-mail, para mí, fue una sorpresa agradable recibir una contestación rápida desde dentro de Camerún, dónde se encontraba en ese momento en uno de sus múltiples viajes a esta zona central de África.