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Cuando llegas a la selva en tu empeño de convivir con los Badgeli, ésto es lo que te encuentras, lo primero que vives es la selva de lleno, el bosque es tupido, apenas unos rayos de luz penetran en él, ninguno de ellos llega al suelo, todo cubierto de una suave manta de Selaginella, el verde prevalece resplandeciente, las lluvias tropicales se suceden, el calor es alto, pero no asfixiante, el sendero es estrecho y aquí y allá las plantas llaman tu atención, sobre todo los troncos de los árboles. Las plantas forman un universo mágico y necesario repleto de magníficas adaptaciones a los medios en los que habitan. Los árboles tropicales y subtropicales presentan varias de estas adaptaciones. Son altos, sin apenas corteza, debido a lo suave de su hábitat, tienen la humedad necesaria y no se dan condiciones extremas como en nuestras latitudes, lo único que escasea es la luz, por eso su lucha para ser los más altos. Por otro lado, el suelo de las selvas es muy pobre en nutrientes, de modo que las raíces no necesitan profundizar para obtener agua, que la tienen fuera, ni para obtener nutrientes, que se encuentran también en la fitomasa aérea.
En el camino, a veces, te encuentras con pequeños ríos que tienes que atravesar, los habitantes de la selva han construido puentes de estructuras diferentes, éste tiene varios troncos juntos, otras veces, se trata de un sólo tronco grueso, otras, debido a la lluvia tan abundante en la estación húmeda, es mejor atravesar el río por el agua, ya que los troncos se hacen demasiado resbaladizos. Siempre te fías de tu guía, pero el riesgo existe. Eso hace aún más interesante la selva.
Mira, ¿y ésta planta? ¿la conoces?. Es un helecho epífito muy común en los viveros, el Asplenium nidus, "nido de ave", ¿por qué se llama así?. Al ser epífito y vivir sobre otras plantas necesita proporcionarse su propio sustrato, el cual acumula en el centro de la roseta de frondes, a base de detritos del entorno, formando una especie de nido. Esta es otra manera de alcanzar la luz, vivir sobre otras plantas. A veces, los epífitos que soporta un árbol le supone un peso tan elevado, que algunos tienen estrategias asombrosas para librarse de ellos. Una puede ser que cada cierto tiempo los árboles pierden su fina corteza, que cae en capas, con ellas, los epífitos; otras, se asocian con insectos que atacan a los epífitos. Cada uno tiene que buscarse sus propios medios para sobrevivir en un medio con tanta competencia.